Artículo de opinión para el periódico Zeri de Kosovo

El camino hacia ninguna parte del Kosovo actual

Soy defensor del derecho de autodeterminación de los pueblos. Creo que es un derecho fundamental sobre el que hay que construir las relaciones entre los diferentes pueblos. En estas relaciones pueden, y en muchos casos deben, participar como mediadores terceras partes. Estas terceras partes pueden ser otras naciones u organismos internacionales. Dicho esto, podemos ver el caso de Kosovo como un claro ejemplo de una mala gestión de la situación, en la que existe una ausencia importante del derecho básico de autodeterminación.

He visitado Kosovo en varias ocasiones a lo largo de estos años. No he conocido el Kosovo que formaba parte de Serbia, pero tengo la sensación de que tampoco he tenido la oportunidad de conocer un Kosovo independiente. Posiblemente se deba a mi interpretación de lo que es independencia. Soy del País Vasco, una región con tendencias independentistas históricas que forma parte de España y Francia. Así mismo he vivido durante muchos años en Catalunya, otra región con un sentimiento nacional distinto al español y con un importante movimiento secesionista. En ambas regiones existe al igual que en Kosovo un presidente, existe un parlamento, existen varios partidos políticos, existe prensa más o menos libre, hay un sistema judicial impuesto, en este caso por Madrid, pero además existen elementos que Kosovo no tiene, como una policía para hacer cumplir las leyes y las resoluciones que se adopten en los tribunales.

Ni País Vasco ni Catalunya son estados independientes, cuando sobre el papel tienen tanta o más autonomía propia que Kosovo. La gran diferencia de ser estado independiente o no, no se realiza plenamente en Kosovo posiblemente por que en realidad no sea tan independiente como lo hacen creer. En este proceso intervienen varios actores con unos intereses no muy bien definidos. Por un lado está la presencia internacional en Kosovo, por otro lado sigue estando Belgrado mediante la minoría serbia y su presión diplomática, por otro el gobierno de Hashim Thaci y por último, siendo a pesar de ello el más importante, está el pueblo kosovar. Los tres primeros actores están manejando la situación obviando por completo al cuarto.

En esta mezcla de protagonistas nace una situación inexplicable para mí, ya que lo que sobre el papel debería ser una situación que avanzase, que se desarrollase de alguna manera, se convierte en un peligroso estancamiento que de hecho ha significado ya que Kosovo no haya evolucionado positivamente en al menos los últimos tres años.

El actual gobierno de Prishtina encabezado por Hashim Thaci no se ha encargado de los principales problemas del país, como son la economía, la integración en la UE o las relaciones con Belgrado. El Primer ministro y sus allegados están amasando unas buenas fortunas, con un nivel de vida que está a años luz de la de sus compatriotas de a pie. Es normal que un millonario no se preocupe del destino de la gente corriente, pero no es tan normal que eso suceda en política. Un político así suele caer por el voto popular, el peso de los casos de corrupción y la acción de la justicia. Esto tampoco sucede hasta el momento de la manera debida en Kosovo.

La justicia está en manos de los europeos, EULEX. Son ellos quienes en la situación actual deberían investigar y en caso de tener suficiente material, que no me cabe duda de que tienen, arrestar a las personas implicadas. Así sucede en el País Vasco o Catalunya, donde también tenemos casos de corrupción y mala gestión, los cuales una vez denunciados suelen significar problemas para el inculpado. Pues en Kosovo no pasa.

No dudo de que EULEX es una misión que cuenta con unos grandes profesionales. He tenido la suerte de conocer a varios de ellos y mi opinión es que son gente muy bien formada capaz de hacer el trabajo que se espera de ellos de la mejor de las maneras. Por eso me surge la duda de por qué no logran hacerlo. Después de analizar más detalladamente la situación veo que simplemente no es su trabajo. Su trabajo es controlar Kosovo, que siga el camino que le interese a la UE, o por lo menos no se desvíe demasiado. No tienen que mejorar Kosovo, no lo tienen que preparar para una entrada en la Unión. Simplemente tienen que controlarlo. Que no se les vaya de las manos. Tener al gobierno bajo presión es la mejor herramienta que han encontrado hasta la fecha, y si no la mejor, al menos la más asequible. Son una especie de administración colonial que recuerda a la presencia inglesa en Kenia o la India en el siglo XIX, con la gran diferencia de que los ingleses estaban ahí para explotar el territorio. Pero y los europeos en Kosovo, ¿saben para que están ahí? Tengo serias dudas en ello.

Al principio consideraba esta actitud de los europeos hacia Kosovo como algo que formaba parte de un gran plan bien pensado, pero cada día que pasa me convenzo más de que los europeos no saben que hacer con Kosovo. No se atreven a darle una libertad real. Tienen cierto miedo de que un Kosovo realmente libre para decidir sobre su futuro sea el origen de nuevas tensiones en la región. Por ello siguen hacia delante, hoy en día hacia ninguna parte, arrastrando tras de sí a toda la joven nación.

Por ello, uno se plantea realmente si esa clase de independencia es la que deseamos para el País Vasco o para Catalunya. La respuesta es que sí, pero desde luego tiene que estar mejor planteada desde el principio, y sobre todo sin intervenciones extranjeras de esa magnitud.

Se puede leer en albanés en la web de Zeri.
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