Rusia aumenta la presión para desarmar a las tropas ucranianas en Crimea

Los militares rusos junto a las autoridades locales y población local estrechan el circulo sobre las bases militares todavía fieles a Kiev. Su fin se prevé próximo ante lo aislado de su situación y con ello el de la autoridad ucraniana en la región.

Las tropas rusas junto a las autoridades locales y piquetes formados por población local han intensificado la presión por toda Crimea sobre las bases militares ucranianas todavía fieles a Kiev. La intención parece clara y es deshacerse de todo atisbo de dominio ucraniano en la región cuanto antes. Ya que a finales de mes se prevé que se celebre un referéndum sobre el destino futuro de la península. Queda claro que las autoridades de Crimea no quieren ningún factor mediante el cual Kiev todavía pueda influenciar.

Tras la jornada festiva del sábado durante la cual las bases permanecieron bloqueadas pero relativamente tranquilas, domingo ha presenciado un nuevo aumento de la presión. Los militares rusos han presentado a sus colegas ucranianos un ultimátum para que estos depositaran todas las armas en almacenes sellados que serían custodiados por tropas rusas. Los militares ucranianos han rechazado el ultimátum y han empezado un proceso negociador que se ha alargado durante todo el día sin dar resultados concretos.

Las razones de unos y otros quedaron claras en una reunión que se ha celebrado en la base militar de la infantería de marina ucraniana en la ciudad de Feodosia. En esta reunión los oficiales ucranianos del cuerpo de marines se han reunido con el general ruso Viktor Turchinov subcomandante de la región militar rusa del “Sur”. Este les ha comunicado las razones y los objetivos de las fuerzas militares rusas en Crimea.

Así según Turchinov los militares rusos se encuentran en Crimea por orden del presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin, el cual los ha enviado ahí a petición del gobierno de Crimea, ya que la región se veía amenazada por las nuevas autoridades de Kiev. Los militares rusos desean asegurar la zona, y entre sus ordenes está la de desarmar a las unidades ucranianas que no juren lealtad a las autoridades de Crimea. La base de Feodosia y la de Perevalnoe cercana a Simferopol han sido dos de las bases que han aguantado.

No ha sido igual con el comandante de la marina de guerra ucraniana Denis Berezovski, el cual a medio tarde ha jurado lealtad a Crimea y ha emitido la orden de deponer las armas a todos sus subordinados. La contraorden ha llegado de Kiev justo a tiempo para paralizar el proceso cuando todo parecía indicar que las bases se rendían. Sin embargo hay constancia de que ha habido más casos de soldados y oficiales ucranianos que han cambiado de bando. Esto se debe principalmente a que los militares que sirven en Crimea son autóctonos, y comparten en muchos casos los deseos de la población.

La posición de las bases y militares que resisten es poco alentadora. Les presionan las fuerzas militares rusas, que sin llegar a amenazarles directamente si les han dejado claro por boca de Turchinov que los desarmaran sí o sí. Piquetes fuera de las bases con población local exigiéndoles que se pongan al lado del pueblo. Autoridades locales que prometen cortarles el suministro eléctrico, el de agua e impedir la entrada de alimentos. Todo esto hace suponer que en cuestión de poco tiempo las bases militares ucranianas en Crimea dejarán de existir.

Mientras esto sucede la población local tiene como principal preocupación el dónde, cuándo y cómo se empezarán a repartir los pasaportes rusos entre los habitantes de Crimea. En estos días es realmente imposible encontrar a algún ciudadano que apoye una idea diferente a la de una Crimea separada de Ucrania y unida en la máxima medida posible a Rusia.

Entre la población local ya circulan rumores que la ayuda inicial rusa, presuntamente aprobada ya es de mil millones de dólares. Incluso sin confirmación oficial informaciones de este tipo declinan aun más a la población hacia el bando prorruso. La promesa de una vida mejor estos días en Crimea es prácticamente idéntica a la que circulaba en el Maidán de Kiev, solo que en un caso la referencia y garante de esa vida mejor es Rusia, mientras que en el otro este papel corresponde a la Unión Europea.

Unión Europea que es a su vez cada vez peor vista en Crimea, sobre todo a raíz de las informaciones que difunden los medios rusos ahí. La guerra propagandística es bastante importante desde ambos bandos, y en Crimea sus víctimas son los periodistas occidentales. La población local es cada vez más agresiva hacia los corresponsales de países de la OTAN, hasta el punto de impedirles realizar su trabajo en varios casos.

*Publicado originalmente en GARA (03/03/2014)

 

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