Los preparativos se aceleran en Crimea para el referéndum del domingo

Las autoridades preparan todo para una consulta que sellará definitivamente la separación de Ucrania y la unión con Rusia. Este trámite se celebrará ante la mezcla indiferencia y temor de la minoría ucraniana de la región.

Que el destino de Crimea está decidido no lo duda nadie en la región. El apoyo popular a la secesión de Ucrania y a la unión con Rusia es mayoritario. La fuerte presencia militar y paramilitar hace además inviable cualquier intento de protesta significativa por parte de las minorías ucranianas o tártaras. Si ello no fuera suficiente, parece que las autoridades van a intensificar el control que ejercen sobre los potenciales puntos de tensión.

Todos los preparativos se llevan a cabo ante la práctica ausencia de oposición en las calles de las principales ciudades de Crimea. El miedo y la indiferencia hacen que los ucranianos de la región sigan el proceso desde el silencio de sus casas. La incertidumbre sobre que les espera bajo el dominio de Moscú hace que algunos se planteen abandonar la península en dirección hacia la Ucrania, pero la opinión dominante es quedarse y ver que les depara el futuro.

Las autoridades de Simferopol han bloqueado todos los vuelos internacionales con salida o destino de la península de Crimea. Así mismo se ha intensificado el control por los accesos por carretera, quedando como casi única opción abierta la del tren que une varias veces al día Crimea con la Ucrania continental. Las razones principales son las de garantizar que no haya incidentes provocados por activistas ucranianos durante la celebración del referéndum. Por ello estos días incluso los coches con matrículas de Kiev y otras ciudades ucranianas donde la idea prorrusa no es mayoritaria son vistos con sospecha por la mayoría rusa de Crimea.

Ucranianos de Crimea
Evgueni i Katerina son una joven pareja ucraniana, él de Kiev y ella autóctona de Simferopol. No se plantean de momento abandonar Crimea a pesar de que dan por hecho que el territorio va a dejar oficialmente de ser Ucrania en cuestión de días. Sus preocupaciones son las del día a día. Se preguntan si van a tener problemas por la matricula de Kiev de su coche, si tendrán que hacerse pasaportes rusos, si su taller de costura va a tener que cerrar si la situación económica empeora.

Su intención es intentar vivir con las nuevas autoridades rusas. Realmente no creen que a la larga la situación vaya a ser demasiado diferente. La pareja es rusohablante y no ven demasiados inconvenientes en quién va a ejercer el poder, si Moscú o Kiev. Su mayor preocupación es si en los próximos meses la situación económica va o no a empeorar significativamente y si recibirán presiones de parte de sus vecinos rusos para vender un apartamento que tienen ahora alquilado.

No piensan participar en la votación del domingo. Como señala Evgueni, “los ucranianos somos muy pocos como para que nuestro voto pueda cambiar nada”. Además cree que incluso solo el hecho de participar seria reconocer de cierta manera un referéndum ilegal para ellos. Su actitud es la de relativa sumisión a la situación, ya que la alternativa de moverse a una Ucrania convulsa tampoco seduce ni a Evgueni, ni sobre todo a Katerina, acostumbrada al clima más cálido de Crimea.

Acumulación de fuerza
Mientras tanto las fuerzas militares y paramilitares cada día son más numerosas por toda Crimea. Actualmente se pueden contabilizar hasta cinco fuerzas diferentes desplegadas por la península. Las fuerzas rusas, que siguen sin reconocerse como tal, los cosacos, tanto de la propia Crimea como de las regiones del sur de Rusia, las fuerzas de seguridad del gobierno de Crimea, que son los Berkut y la policía, y los paramilitares locales. Opuestos a ellos están los soldados ucranianos bloqueados en sus bases.

Todas estas fuerzas pretenden neutralizar a parte de las tropas ucranianas, a la temida amenaza de las provocaciones llevadas a cabo por fuerzas nacionalistas ucranianas, como Pravy Sektor o Svoboda. Amenaza que hasta ahora es puramente teórica, y parece difícil que pueda hacerse realidad ante las grandes dificultades que hay para entrar en Crimea. Sin embargo, el mayor logro de todas estas fuerzas es el disuasorio para cualquier manifestación, aunque minoritaria, de población local ucraniana o tártara.

 

*Publicado originalmente en GARA (13/03/2014)

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