Elecciones presidenciales en Georgia

Georgia elige presidente entre numerosas dudas sobre su futuro

La nación gobernada durante el último año por el multimillonario Bidzina Ivanishvili arrastra los mismos problemas de los últimos años: precaria situación económica, problemas territoriales y unos políticos más ocupados en disputas internas que en sacar adelante el país.

Los georgianos están llamados a las urnas para elegir a un nuevo presidente que sustituirá a Mijail Saakashvili. Se cierra así la transición de república presidencialista a parlamentaria iniciada hace un año con las elecciones parlamentarias. Aquellos comicios dieron optimismo a la población. Tras nueve años, el partido Movimiento Nacional, encabezado por Saakashvili, con claros síntomas de estancamiento y numerosos problemas tanto internos como externos, perdía la mayoría parlamentaria en favor de la coalición Sueño Georgiano encabezada por el multimillonario Bidzina Ivanishvili.

Un año más tarde la ilusión de los georgianos se ha disipado. El nuevo ejecutivo de Ivanishvili no ha podido o sabido mejorar la situación económica del país. Tampoco han sido demasiado grandes los cambios en el panorama político. Las promesas de llevar ante la justicia a los responsables de la represión del régimen de Saakashvili se han quedado en papel mojado en su mayoría, lo mismo que los intentos de mejorar las relaciones con Rusia en la búsqueda de avanzar en la solución de los problemas territoriales de Abjasia y Osetia del Sur.

A todo ello hay que sumar la particular -algunos políticos opositores la califican de excéntrica- manera de gobernar del actual primero ministro Bidzina Ivanishvili. Ya ha anunciado que en el curso de un máximo de tres meses va a abandonar el cargo de primer ministro. Ello se debe a que la constitución georgiana le impide ocupar el cargo por más tiempo al tener otra nacionalidad además de la georgiana, y a su negativa a renunciar a la nacionalidad francesa. Aun así, Ivanishvili no oculta sus intenciones de seguir controlando la vida política de la nación a pesar de no estar presente en ella de manera directa. Como parte de este control ha empezado a asignar a dedo a los diferentes cargos importantes del país. Por ahora su popularidad y sus recursos financieros se lo permiten, pero está por ver cómo se va a desarrollar la situación según vaya creciendo el hartazgo de los georgianos.

Giorgi Margvelashvili en rueda de prensa previa a las elecciones
Giorgi Margvelashvili en rueda de prensa previa a las elecciones

Candidatos y peculiaridades

El principal favorito es Giorgi Margvelashvili. El que fuera ministro de Educación de Ivanishvili no es miembro de ningún partido y, al igual que para el cargo de ministro, ha sido designado candidato a presidente personalmente por el primer ministro sin haber pasado por ningún tipo de primarias. Los sondeos le dan entre un 40% y un 65% de los votos.

Si Margvelashvili consigue un 50% de los votos más uno, será el nuevo presidente del país. Sin embargo, si tiene que ir a una hipotética segunda vuelta, se retirará de las elecciones otorgando la victoria al otro candidato que pase a la segunda vuelta. Está decisión, como mínimo poco común en la política, la ha tomado el propio Ivanishvili (Margvelashvili la ha aceptado), alegando que si el candidato propuesto por él no es capaz de ganar en la primera vuelta se deberá a que la población no le apoya lo suficiente y debe dejar paso a otros políticos.

El segundo puesto y, en caso de segunda vuelta y de que Ivanishvili cumpla su palabra, la presidencia se los disputarán David Bakradze, el candidato del Movimiento Nacional encabezado por el presidente saliente Saakashvili, y Nino Burdzhanadze, del Movimiento Democrático. Los sondeos le dan a Bakradze, candidato continuista del actual presidente, entre el 10% y el 30%, mientras que Burdzhanadze, la candidata más prorrusa, obtiene entre un 5% y un 30%. Las grandes diferencias de los sondeos se deben a que cada partido encarga el suyo propio, y los resultados que prevén distan mucho de los de sus adversarios.

Nino Burdzhanadze en un mitin de campaña electoral
Nino Burdzhanadze en un mitin de campaña electoral

Desencanto ciudadano

El ciudadano de a pie georgiano está desencantado con la clase política. Nadie de ellos ha cumplido las promesas de mejorar el nivel de vida en el país. Sigue sin crearse empleo. Prácticamente todos los servicios que ofrece el Estado a la población están por debajo de los que se ofrecían en la república en tiempos soviéticos hace más de 20 años. A esto se añade que ni el cambio de gobierno ha hecho que se haya avanzado lo más mínimo en un tema tan importante para la opinión pública como el problema territorial de Osetia del Sur y, sobre todo, de Abjasia.

Salga quien salga elegido hoy, el futuro desarrollo de Georgia seguirá ofreciendo más interrogantes que respuestas. Al menos ya estarán definidas las figuras que van a gobernar el país como mínimo los próximos tres años. Todo ello sujeto a las peculiaridades propias de la política georgiana, donde parece que la situación puede cambiar a voluntad de unos pocos sin que los ciudadanos tengan el poder real de influir en las decisiones que marcan el rumbo de la nación.

 

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Elecciones en Georgia 2012 III

La democracia se asoma al cáucaso

La coalición opositora Sueño Georgiano se ha impuesto al partido del presidente Saakshvili en las elecciónes parlamentarias celebradas en la república caucásica de Georgia el pasado lunes. De esta manera ante el país parece abrirse una nueva era, aunque no exenta de cuestiones sobre su futuro.

La coalición de partidos opositores Sueño Georgiano, liderada por el multimillonario Bidzina Ivanishvili, se ha impuesto en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado lunes en la exrepública soviética del cáucaso. Si bien falta conocer los resultados finales, que se darán a conocer dentro de varios días, las autoridades actuales, encabezadas por el presidente Saakashvili, ya han reconocido su derrota.

Las encuestas a pie de urna daban a Sueño Georgiano un porcentaje de votos cercano al 70%, mientras que el Movimiento Nacional de Saakashvili obtenía un 20%. Los resultado hechos públicos por la comisión electoral central con cerca de la mitad de los votos escrutados, les dan hasta el momento un 54 y un 40% respectivamente. El resto de los partidos no se acercan siquiera al 5% de votos necesario para poder entrar en el Parlamento del país.

Había una gran preocupación en todo el país por la posibilidad de un fraude electoral y una dura represión por parte de las autoridades de las eventuales manifestaciones posteriores. Las muestras de júbilo que se han producido, sobre todo en la capital Tbilisi, han sido ignoradas por las fuerzas del orden. De todas formas las pruebas del intento de pucherazo electoral requerirán todavía de un extenso análisis, si es que este se produce, por parte de las nuevas autoridades que salgan de las urnas, así como por parte de los partidos políticos perjudicados.

La victoria final de Ivanishvili puede dejar sin atención el hecho de que el censo electoral fuera inflado en cerca de un millón de personas, lo cual explicaría exactamente la diferencia entre las encuestas a pie de urna y los resultados finales. Seguramente también se ignorará que la mayoría de los georgianos residentes en el extranjero no haya podido votar, bien porque la votación se celebró un día laboral, o bien porque en Rusia, el país donde más georgianos residen con 500.000 de ellos solo en Moscú, no se haya organizado ni un solo punto de votación por la inexistencia de relaciones diplomáticas entre los dos países.

Saakashvili y su marcha

Con los resultados en mano, el partido gobernante pierde, pero de una manera digna, y le cede el poder a una oposición que cuenta con el respaldo de los países occidentales, sobre todo EEUU. Sin embargo estos resultados le permitirán al actual presidente de Georgia, Mijail Saakashvili colgarse el cartel de demócrata al abandonar su cargo definitivamente tras las elecciones presidenciales de 2013. Un presidente que en sus diez años en el poder va a dejar una Georgia más pobre, con dos importantes territorios, Abjasia y Osetia del sur, perdidos para Tbilisi para muchos años vista, si no para siempre, y con una posición en el panorama internacional que necesitará de mucho trabajo para volver a normalizar las relaciones, tanto con la Unión Europea, muy perjudicadas tras la guerra de 2008, y sobre todo con Rusia.

Ivanishvili y su coalición

La victoria de Bidzina Ivanishvili y la coalición opositora Sueño Georgiano encabezada por él, abre una serie de cuestiones que hasta ahora se veían solapadas por el deseo de derrocar a Saakashvili. Todavía nadie sabe responder a cuestiones básicas sobre el personaje político que es Ivanishvili. ¿Es un altruista y patriota deseoso de mejorar Georgia como se presenta, o bien es un producto político creado como contrapeso y derribo de Saakashvili?. En ese caso ¿quién le ha pedido dedicarse a la vida política?, ¿norteamericanos?, ¿rusos?, ¿ambos? Ahora que ya ha alcanzado el poder, estas cuestiones se tendrán que ir viendo poco a poco.

Si bien la figura del líder de la coalición despierta dudas, no son mucho menores las cuestiones que despierta la propia unión política que es Sueño Georgiano. El fin por el que se formó era arrebatarle el poder a Saakashvili, una vez que esto se hace realidad, ¿va a haber la unión interna necesaría para gobernar, o los diferentes componentes empezarán a defender sus propios intereses? Una unión de vertientes políticas amplia, ¿puede ofrecer estabilidad para el país? ¿Cuales serán los pasos a seguir para mejorar las relaciones con Rusia, mayor socio comercial del país hasta la guerra de 2008?

El júbilo de la población por la derrota de Saakashvili no debe distraer de los problemas reales que afronta Georgia y que necesitan ser tratados con bastante urgencia.

Ivanishvili deberá trabajar duro para demostrar que su proyecto tiene la profundidad suficiente para reorganizar el país después de diez años de un gobierno que abusaba de la corrupción a alto nivel y que provocó el hartazgo de la población.

Elecciones en Georgia 2012 II

Georgia busca el primer cambio de Gobierno democrático de su historia

Los georgianos acuden hoy a las urnas para votar por la composición de un nuevo parlamento. Los sondeos dejan entrever un cambio posible cambio de Gobierno, pero la mayor preocupación reside en el miedo a un pucherazo electoral y las consecuencias que eso traería. Parece garantizado que el país seguirá en la senda prooccidental de los últimos años, aunque está por ver qué fuerza política será la que encabece en adelante la nación.

Georgia elige hoy la composición de su parlamento para los próximos cuatro años. Estos comicios, junto a las presidenciales de 2013, deben suponer el primer cambio de poder democrático de la historia del país. Hasta ahora los dos cambios anteriores se produjeron mediante golpes de Estado o revoluciones. Todos los sondeos muestran que en esta ocasión la vía democrática es más real que nunca, pero la tradición anterior todavía puede interferir en el proceso, ya sea mediante pucherazo electoral o mediante la toma de poder por medio de la revolución.

A partir de 2013 en Georgia entra en vigor una constitución reformada que otorgará el poder real del Estado al primer ministro -actualmente es el presidente quien ocupa la posición dominante-. Por ello todos los partidos han dejado claro que este es el momento decisivo para ver quién dirigirá un país que afronta serios problemas políticos, económicos y sociales.

Varios candidatos, un programa

Los favoritos son los integrantes de la coalición opositora Sueño Georgiano, encabezada y financiada en gran medida por el multimillonario Bidzina Ivanishvili. Su programa sigue la tónica general de los últimos años, integración en la OTAN y la UE, recuperación de los territorios independentistas de Abjasia y Osetia del sur y modernización del país.

Según los últimos sondeos alrededor del 60% de los georgianos tiene la intención de darles su voto. Ellos han sido también los ganadores del pulso en la calle, llegando a reunir a más de 200.000 simpatizantes en la capital en su mayor mitin.

Su mayor contrincante, el partido Movimiento Nacional del actual presidente del país, Mijail Saakashvili, llega a las elecciones prácticamente con el mismo programa electoral que sus contrincantes, pero desgastado por los años en el poder. La popularidad de los principales candidatos del partido es tremendamente baja. Ello se debe principalmente al férreo control y represión que han ejercido en los últimos años sobre la población. Una prueba de los abusos del poder es el vídeo publicado hace poco en el que se muestran torturas sistemáticas en las cárceles del país. Parece poco probable que esta grabación, datada de mayo de 2011, haya salido a la luz por pura casualidad poco antes de los comicios.

El Gobierno ha intentado contraatacar difundiendo grabaciones telefónicas de los líderes de la oposición en la que opinan unos de otros de manera despectiva. Ello no ha hecho otra cosa que subrayar el Estado policial que denuncia la oposición.

Se espera que en torno a un 25% de la población, mayoritariamente de áreas rurales con mala comunicacion, dé su voto al partido del poder. Su mayor éxito de convocatoria ha sido un mitin de 50.000 personas y eso a pesar de organizar viajes en autobús desde muchas partes del país para poder asistir.

La única nota discordante en cuanto al programa electoral la representa el partido Georgia Libre de Kakha Kukava. Este partido defiende una postura anti OTAN y a favor de abrir un diálogo con Rusia. Los sondeos sitúan esta fuerza en tercer lugar a mucha distancia de los dos partidos mayoritarios.

Falta de confianza y miedo al pucherazo y a la represión

Con este panorama, la victoria de Sueño Georgiano y con ello el cambio de gobierno parece una cuestión más bien formal. Sin embargo, en Georgia muy pocos son los que confían que esto vaya a producirse sin incidentes.

El pucherazo electoral es la preocupación inmediata, porque es una táctica que utilizó Saakashvili en anteriores ocasiones y porque hay indicios de que esto se volverá a producir. Presiones contra los funcionarios para que voten por el partido en el poder, censos electorales manipulados o limitación de acceso a los colegios electorales para la prensa son algunas muestras de ello.

A pesar de ello la mayor preocupación es la posible represión que puede seguir a los comicios. Hay informaciones que señalan la presencia de 10.000 efectivos de fuerzas especiales de la policía concentradas en varias bases alrededor de la capital y listas para intervenir. Estos efectivos están bien entrenados, con unos salarios altos y se les considera fervientes seguidores del actual régimen.

La oposición considera que los comicios de hoy suponen un ahora o nunca, por ello ya se ha anunciado la intención de sacar a la gente a la calle ante cualquier tentativa de fraude electoral. Si las autoridades también demuestran una voluntad férrea de no dejar el poder, la situación puede derribar en graves disturbios de resultados impredecibles.

Elecciones en Georgia 2012 I

«Sin sangre el actual gobierno de Georgia no se va a ir»

Manana Salukvadze
Dirigente del Movimiento Democrático de Georgia
Manana Salukvadze (Moscú, 1962) forma parte de la junta directiva del partido político Movimiento Democrático. No se presenta a las elecciones, pero votará con los partidos de oposición que sí lo hacen. Aunque confía en la victoria de Bidzina Ivanishvili , teme que el Gobierno recurra a cualquier medida para impedirla.

Pocos días después de hacerse público un vídeo que mostraba las torturas en las cárceles del país, los georgianos están llamados mañana a las urnas para elegir un nuevo parlamento. Dos fuerzas se disputan el poder. Por un lado, el Movimiento Nacional Unido del actual presidente Mijail Saakashvili, acusado de imponer un sistema represivo en el país. La alternativa es la coalición Sueño Georgiano, encabezada por el multimillonario Bidzina Ivanishvili, que ayer llenó las calles de Tiflis con decenas de miles de manifestantes, ataviados con camisetas azules símbolo del grupo opositor. Manana Salkudvadez da a Ivanishvili como ganador, pero duda de que los actuales gobernantes lo acepten.

¿Qué debemos esperar de estas elecciones?

Si las elecciones se celebrasen en condiciones normales, Ivanishvili ganaría con bastante diferencia. A dos días de las elecciones se ha aprobado una ley por la cual los periodistas podrán grabar en los colegios electorales un máximo de tres o cuatro minutos con la cámara fija en una posición. El Gobierno ve que está perdiendo la batalla y va a hacer todo lo posible para que no haya evidencias de su fraude. A los funcionarios les están presionando en sus puestos de trabajo para que demuestren, con una foto del móvil por ejemplo, que votan a las listas del partido en el poder. A algunos les dan las papeletas ya marcadas. Por la misma razón las elecciones se han puesto el lunes, de esta manera se calcula que solo podrán votar unos 40.000 georgianos de los cerca de un millón que hay en el extranjero y a los que las autoridades no pueden controlar.

Ante la posibilidad de un fraude masivo, ¿cuales son los posibles escenarios?

El primer escenario es que el lunes la mayoría de la población vote a Ivanishvili y él se alce con la victoria. En ese caso el gobierno seguramente intentará algo cruel. No están dispuestos a dejar sus posiciones por muchos observadores y extranjeros que haya. Habrá enfrentamientos serios entre opositores y las fuerzas gubernamentales. Otra posibilidad es que las elecciones las gane el actual gobierno. En ese caso se abren dos variantes: la primera es que la gente salga a las calles y sea duramente reprimida; la segunda es que, desde el parlamento, Ivanishvili calme a la población prometiendo trabajar desde las instituciones para cambiar la situación del país. Por sí solo, sin sangre, el actual gobierno no se va a ir.

La mayoría de los partidos tienen prácticamente el mismo programa electoral. Todos son pro OTAN y a favor de la Unión Europea. Extraña que no haya más alternativas que miren más por ejemplo a Rusia.

Georgia Libre y su líder Kakha Kukava está en contra de la OTAN y defiende el diálogo con Rusia. Ivanishvili sí dice que hay que tener mejores relaciones con Rusia, pero se inclina claramente hacia América. Veremos cómo es realmente la implantación de los programas que prometen todos.

¿Cuales son los mayores problemas de la Georgia actual?

Como se ha podido ver recientemente son el sistema penitenciario y el sistema de justicia. Tenemos crisis económica, medioambiental, cultural, en la sanidad, en los medios de comunicación… Sin embargo, esos dos aspectos son los más importantes. No existe un estado de derecho, los tribunales son una ficción, y los abogados solo sirven para regatear el precio para liberar al condenado, nada más. Lo que pasa en las cárceles georgianas no es nuevo (en referencia al vídeo de torturas), todo el mundo lo sabía, pero la difusión de imágenes de lo sucedido sí ha sido una novedad. Aun así no es nada destacable dentro de la realidad georgiana. Aquí la policía pega, viola y mata a los manifestantes. Es una lástima que haya que tenido que venir una campaña electoral para hacer estos problemas públicos, no entiendo cómo la gente no ha salido antes a protestar. Saakashvili prácticamente ha conseguido cambiar la mentalidad de los georgianos. Para nosotros antes la violencia no era aceptable, denunciar a otros era ir contra natura. Ahora ¿qué sucede?, que si denuncias a tu vecino, a tu amigo, tú quedas libre.

Sorprende el silencio de la comunidad internacional.

Mirando la perspectiva mundial y dónde está Georgia, podemos ver que somos una nación que vive entre las disputas de EEUU y Rusia. Somos algo menos de cuatro millones de personas que no pintan nada en este escenario. Americanos y rusos necesitan algo de nosotros debido a nuestra posición geográfica. Todas las revoluciones de colores, las revoluciones pro occidentales han ido fracasando, como en Ucrania o en Kirguizstán. Solo queda Georgia, y EEUU simplemente no quiere reconocer su fracaso, son ellos los que han dado el visto bueno durante todos estos años a las represiones contra la población.

¿Por qué no está su partido, Movimiento Democrático, en las elecciones?

No hemos conseguido tener una buena relación con Ivanishvili debido a otros socios de su coalición. Sin embargo tampoco queremos perjudicar la causa de la oposición. No participamos por que de hacerlo, y si finalmente la oposición pierde, es decir, no llegue al 51 %, se nos culparía a nosotros. Votaremos por la oposición, que realmente se resume en dos partidos, Sueño Georgiano y Georgia Libre, el resto son extensiones y vasallos del partido en el poder.