Turquía-Kurdistán

Van, el drama sigue un año después

El 23 de octubre de 2011 la ciudad de Van sufrió un terremoto de 7,1 de magnitud. A la primera sacudida le siguieron un centenar de réplicas. Los terremotos dejaron sin techo a cerca de 60 mil personas. Un año después, la recuperación avanza lentamente acompañada además de nuevos problemas.

 

El viajero que llega actualmente a Van encuentra una ciudad típica de esa región de Turquía. A simple vista todo parece más o menos normal, pero según se va prestando atención, las consecuencias de los terremotos se hacen visibles. Solares vacíos se suceden por toda la ciudad. Sitios donde hasta hace una año existía una casa, unas oficinas o un negocio. Muchos edificios están vacíos, se volvieron inutilizables debido al terremoto y esperan su turno para ser derruidos o desmontados. En algunos bloques de pisos las grietas abiertas en las paredes dejan a la vista los muebles que no se han podido sacar y que hablan de una vida anterior en esa casa.

Fue a las 13:41 del 23 de octubre de 2011 cuando la ciudad turca de Van sufrió el peor terremoto de su historia. El primer y principal temblor fue de una magnitud de 7,1, a este le siguieron más de un centenar de replicas, siendo la más importante el 9 de noviembre con una magnitud de 5,7. Según los datos oficiales del gobierno turco murieron 604 personas, aunque las autoridades locales opinan que los muertos reales fueron más de mil. Hubo también miles de heridos, 4.152 según datos oficiales. Más de 11 mil edificios resultaron dañados, de los cuales más de seis mil fueron declarados inhabitables. Cerca de 60 mil personas se quedaron sin hogar.

Un año después, la ciudad ha hecho un gran esfuerzo para recuperar la normalidad. Sin embargo, varios son los factores que dificultan la recuperación. Por un lado el discutible papel del gobierno central de Ankara, que se comporta de una manera muy diferente a cuando catástrofes similares han ocurrido en otras partes del país. Por otro lado está la difícil situación política en toda la región, que crea problemas adicionales a las autoridades municipales, ya de por sí sobrecargadas.

Turquía es un país que debido a su situación geográfica ha sufrido numerosos terremotos a lo largo de su historia. Solo a lo largo de los últimos veinte años ha habido más de diez terremotos importantes que han provocado miles de víctimas, siendo el más importante el terremoto ocurrido en 1999 en la ciudad de Izmit de 7,6 de magnitud, el cual provocó cerca de veinte mil víctimas. Por todo ello es fácil que surja el agravio comparativo cuando se ve la respuesta de las autoridades turcas tras el terremoto de Van.

Ser kurdos, factor clave

La ciudad de Van es la segunda ciudad de Turquía con más población kurda. Al menos el 75 por ciento de los aproximadamente 370 mil habitantes de la urbe son kurdos. Por esa razón, también son kurdos la mayoría de las personas que han perdido su hogar. Las autoridades turcas han comenzado una campaña de reconstrucción de vivienda para los damnificados, exactamente igual a como lo habían hecho en otras regiones, las diferencias surgen a la hora de entregar las viviendas.

La postura oficial de las autoridades es vender las nuevas viviendas a las personas que perdieron su casa debido al terremoto. Los precios empiezan en los 50 mil liras turcas (unos 23 mil euros) para las plantas bajas, y progresivamente van subiendo hasta los 180 mil liras turcas (unos 77 mil euros). Para una región donde el sueldo medio ronda las 700 liras turcas (unos 300 euros al cambio) son precios desorbitados. A ello hay que añadir que Van y los alrededores tienen una tasa de paro cercana al 40% de la población.

En la actualidad en la ciudad existen unos 30 poblados de contenedores. Esta medida temporal se está alargando. Ante la llegada del invierno las familias no tienen otra opción que pasar por caja, o al menos prometer, ya que es difícil que lo consigan, que irán pagando la vivienda a plazos. Las temperaturas en Van llegan a bajar hasta los veinte grados bajo cero en invierno y es habitual que nieve. Pasar otro invierno más en los contenedores es una perspectiva poco atractiva y realmente peligrosa para los más débiles, ancianos y niños.

El propio alcalde en funciones de la ciudad, Cahit Bozbay señala que “normalmente los gobiernos ayudan a sus ciudadanos. En Van no pasa por que es una región kurda. En otras partes de Turquía después de que sucedieran casos similares, la población recibió las casas sin pagar nada. No pagaron electricidad, agua y diferentes impuestos durante un año, a veces dos y más. En Van la población sigue pagando por todo, y eso que muchos de los servicios no están disponibles todavía. El gobierno turco no ha destinado ni una sola lira turca a las labores de reconstrucción de la ciudad. A cambio lo que si que ha hecho el gobierno es meter en la cárcel al alcalde de la ciudad. Él junto a otros 37 alcaldes de otras ciudades kurdos, 6 parlamentarios y otros miembros del partido hacen un total de ocho mil prisioneros políticos de nuestro partido”.

Cahit Bozbay pertenece al pro-kurdo Partido Paz y Democracia. Un partido legal que condena la violencia y que aun así sufre un dura represión de las autoridades de Ankara. El otro gran partido político kurdo de Turquía es el Partido de los Trabajadores del Kurdistán. Este partido ilegal lleva treinta años luchando contra las tropas turcas por los derechos del pueblo kurdo. Precisamente los últimos enfrentamientos entre el ejercito y los guerrilleros del PTK son otro factor más que complica la situación en la ciudad de Van. Solo en lo que va de este año los enfrentamientos han provocado más de mil muertos y esto ha hecho que mucha gente de las regiones rurales abandone sus hogares y se dirija a las ciudades. En Van, donde ya de por sí la situación es difícil, esta gente mal vive en una condiciones incluso peores que los damnificados por el terremoto.

Más refugiados

La ciudad además acoge a refugiados afganos e iraníes. Estas comunidades forman el estrato más bajo ya que por norma general el gobierno turco no reconoce su estatus de refugiados. La ONU sí los reconoce como refugiados, pero no los evacua a terceros países desde hace unos años. La falta de comprensión de las autoridades turcas hace que estas personas no puedan optar a obtener una vivienda destinada para refugiados y tienen que alquilar por su cuenta en la ciudad. Sin embargo, no puedan trabajar legalmente, lo que hace realmente difícil que puedan obtener unos ingresos mínimos para sobrevivir. A todo ello se añade el hecho que tampoco pueden optar a la asistencia médica gratuita.

A las afueras de la ciudad el gobierno turco está construyendo un campamento para estos refugiados de fuera donde puedan tener unas condiciones dignas, pero según Cahit Bozbay “es más bien una prisión o campo de concentración donde tener a los refugiados controlados”.

Con esta lista de problemas la ciudad de Van se prepara para recibir un nuevo invierno. El gobierno turco además de la ayuda humanitaria en forma de diferentes equipos (tiendas de campaña, generadores, mantas, etc) ha recibido decenas de millones de dólares de ayuda internacional. Ese dinero, o al menos una parte de él, no ha llegado a la ciudad, que afronta en solitario su propia reconstrucción así como el drama de los refugiados. El gobierno turco no solo no ayuda, sino que crea constantes problemas al pueblo kurdo mediante la represión política, policial y militar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s